
Por
Fausto Romero y Juan E. Villegas
En la Edad Media, la mandrágora (una planta de largas raíces, que al nacer toma la forma de un bebé recién nacido y que con el paso de los años, se asemeja al cuerpo de una esbelta mujer) era considerada mágica; no solo servía para preparar hechizos de amor y curar a las mujeres estériles, sino que también se usaba para fines de brujería y para drogarse, haciendo pues, que la gente que la consumiese, experimentara un tipo de “vuelo mental” que lo hiciera tener otra visión sobre las cosas.
Lejos de la patria, del aire, de la libertad y de los seres queridos… Fumando un solo cigarrillo, con el toque de cada amigo, que si tienes para el cigarro te falta para el fósforo; ese compartir de amigos y vecinos nos hace familia con un gran sentido de amistad. Al encontrarnos distantes del maíz, de montañas acordilleradas en pasión, distantes de mar y arena, hemos entendido cómo se ama el suelo en tierra extraña.
Y a medida que transcurre el tiempo en estas esqueléticas ciudades de rascacielos y hierro, viviendo en alturas inconscientesnuestros hijos olvidan sus raíces, su música, su arte, su historia, olvidan su idioma, puestos el reggaetón hasta la cintura con ademanes de nueva generación, encarrilados en una nueva lengua y descarrilados en el idioma de los suyos, van troquelando spanglish y elaborando tradiciones con prestaciones de ajenas. Van olvidando costumbres y tradiciones.
Por que queremos que usted aprenda, y que sea algo más que un obrero u oficinista, en nuestras secciones no habrá espacio alguno para horóscopos, ni para artículos que hablen de cómo superar la crisis de los cincuenta, cómo hacerse rico, cómo adelgazar diez kilos en dos meses, cómo superar una pena de amor, o de cómo conocer la verdadera naturaleza de los ángeles. Por el contrario, se topará con crónicas, reportajes investigativos, cuentos, columnas de opinión, poemas y reseñas históricas, todo esto, sin intelectualismos pendejos que insulten su inteligencia.
Buscaremos, con nuestros textos, cubrir el vacío informativo que ha dejado la retahíla de los caciques del periodismo hispano actual en los Estados Unidos.
Los invitamos, pues, a que se deje llevar por los efectos sicóticos de La Mandrágora. Ante sus ojos se vislumbraran los elementos de juicio suficientes para armar su propia visión de las cosas. Cada mes, sin falta alguna, nuestra publicación estará ahí.
Bienvenido.